Introducción
Francisco Galván Diaz
La Primera Conferencia Binacional El SIDA en Nuestras Comunidades: Perspectiva de México y Estados Unidos, presenta características muy peculiares en la historia de la lucha contra el SIDA en nuestro continente. De ellas, quizás, la que más destaca se sintetize en el intento de establecer una comunicación con diálogo, entre grupos del mismo origen etnico pero de diversa morfología social e histórica.
Desde la planeación misma de la Conferencia, hasta el momento específico de su realización, pudo observarse algo que a nuestro juicio saltó a la reflexión de los participantes: la necesidad de crear instituciones comunes, a partir del intercambio y análisis de experiencias semejantes, que no iguales.
Para quienes pensaban que vivir en Estados Unidos significa en todos los casos un mejor nivel de vida y goce irrestricto de derechos civiles que en México -hasta hoy- son inimaginables, el grueso de las presentaciones ayudó a que nos diéramos cuenta de lo equivocado de esa suposición. La desigual distribución de las oportunidades vitales en la educación e ingresos, la dificultad en el acceso a los servicios y la discriminación social/racial, son cofactores de primerísima importancia en los efectos personales y sociales del VIH/SIDA entre los latinos nacidos o que habitan en la Unión Americana.
Para quienes pensaban que la realidad del SIDA en México se encontraba en los informes oficiales, en las cifras de los epidemiólogos -maquilladas por algunos políticos- y en la idea infundada acerca de una sociedad civil, comprometida contra el SIDA, sin planteamientos y sin rumbos definidos en las acciones presentes y futuras, el escuchar y el debatir las presentaciones del lado mexicano significó un aporte muy significativo en el acercamiento a las dimensiones más vivas y más dramáticas del SIDA en México.
Sin embargo, la lectura de las diversas resoluciones emanadas de la Conferencia, muestran algunas dificultades que diffcilmente podrán superarse si no se logran fuentes de financiamiento que lo hagan posible. Me refiero a los intercambios reales de trabajo desplegado en el tiempo y en los espacios de los dos países. Han pasado casi dos años desde que la 1 Conferencia Binacional se realizó y todavía no se han podido concretar acciones bilaterales que vayan más allá de la frontera geográfica que nos une y nos separa. O más allá de las buenas intenciones y deseos. De ahí que la publicación de esta selección de textos a manera de memoria simbólica cobren mayor vigencia, en el sentido de actualizar el pasado inmediato, una parte de las vivencias y de los anhelos compartidos, como semilla para acciones en el futuro inmediato.
Quizás en los próximos tiempos sea conveniente encontrar el momento oportuno y los canales adecuados para volver a reunirnos. Trabajar en función de objetivos menos ambiciosos y establecer, por lo menos, la continuidad de las Conferencias Binacionales Comunitarias como
lazo de unión entre nosotros, ciudadanos de dos países.
La situación actual del SIDA a ambos lados demanda luchar contra injusticias que hacen cada vez más dificil vivir con VIH o con el Síndrome. Asociar al SIDA y al VIH con la condición de ciudadanía es hoy una necesidad. lograr que se distingan los derechos civiles y humanos de quienes viven con VIH y SIDA, más allá de su raza, creencias religiosas, preferencias sexuales o políticas, es un imperativo político-moral de nuestros días. Pero para conseguir esto debemos recuperar las en sen anzas no siempre asimiladas de la I Conferencia Binacional: fortalecer nuestras comunidades de base, como dice Ralf Dahrendorf en un espléndido libro titulado El Conflicto Social Moderno, buscar "... en último término... una sociedad civil mundial... derechos iguales en un marco constitucional que domestique al poder (a la discriminación e injusticias), de manera que todos puedan disfrutar de la ciudadanía como fundamento de sus oportunidades vitales".
Y estas oportunidades en el campo del VIH/SIDA se traducen en una mejor calidad de vida, en niveles de sobrevida más amplios a los que los latinos de EUA y los de este lado del Rio Bravo no podemos ni debemos renunciar. Interrelacionarnos bilateralmente es un paso en la constitución de una sociedad civil mundial. los textos aquí reunidos buscan llamar la atención en esa dirección.