Prefacio
David Hayes-Bautista
En el otoño de 1989, el Cónsul General de Méxic en Los Angeles, Romeo Flores Caballero me pidió que asistiera a una reunión que organizó. Habfa surgido un problema muy complicado, y el habfa invitado varias organizaciones latinas para que le aconsejaran. La situación surgió a raiz de la Ley Simpson-Rodin (Immigration Reform and Control Act). Miles de personas que residían en el área de Los Angeles, en estatus migratorio y carentes de documentación adecuada, hablan solicitado amnistía. Cumpliendo con los requisitos, estos individuos se sometieron a una prueba de sangre para detectar una posible infección del Virus de Immunodeficiencia Humana (VIH) Dadas las normas epidemiológicas del VIH-SIDA, una cantidad de solicitantes se dió cuenta de que estaban infectados con el virus. No sabiendo a dónde acudir, muchos de éstos solicitantes que aplicaron para la amnistía y resultaron positivos con el virus VIH-SIDA se dirigieron al Consulado Mexicano con preguntas angustiadas:
[[questiondown]]Me van a deportar?
[[questiondown]] Una vez deportado habrá servicios adecuados en México? [[questiondown]] Una vez deportado> que pasará con mi familia?
[[questiondown]] Podré encornrar medicamentos para el SIDA en México?
[[questiondown]] Una vez que vaya a México> podré regresar a Estados Unidos? [[questiondown]]Debo esconderme de las autoridades, quedarme aquí en Los Angeles y abandonar la posibilidad de legalizar mi estatus migratorio?
Una cantidad de preguntas similares inundó al Consulado. El Cónsul General Flores Caballero, habló muy francamente: dijo que él no conocía la situación de la epidemia VIH-SIDA en México, ni entre la población latina residente en Los Angeles. Terminó pidiendo al grupo reunido que le ayudaramos con respuestas y consejos.
Al comenzar nuestras discusiones, nos dimos cuenta de que nosotros, médicos y promotores de salúd, tampoco conocíamos la situación del VIH-SIDA en México. Por lo tanto, no podíamos ofrecer un consejo confiable a esta gente de qué pasaría con ellos una vez qué regresaran a México, tampoco podiamos aconsejarles de los efectos de su nuevo estatus legal. Nuestra ignorancia colectiva era tan profunda y extensa que sospechamos que nuestros colegas en México mostrarían una ignorancia similar de la situación del SIDA entre los latinos de origen mexicanos en Los Angeles. Nos imaginabamos la sorpresa de un médico del Hospital Civil de Guadalajara que de improvisto se encontrara con docenas de personas regresadas de Estados Unidos infectados con el virus del SIDA, en diferentes etapas, y sin saber los protocolos de tratamiento de los individuos, por ejemplo: si han estado bajo tratamiento médico, o asistido a sesiones terapéuticas o psicológicas.
Siendo educadores, nos dimos cuenta de que si sabíamos poco, teniamos una maravillosa oportunidad de aprender mucho. Y, la mejor manera aprender de la epidemia del VIH-SIDA en
México sería invitando a algunas agencias de México para que nos enseñaran. En cambio nosotros, si así ellos lo desearan, les podriamos informar de la situación latina sobre el SIDA en Los Angeles.
La experiencia previa con la problemática del SIDA en Los Angeles entre la comunidad latina nos llevó a creer que la comunicación entre diferentes grupos se podría mejorar. Entre las organizaciónes No Gubernamentales (O.N.G.) y las agencias oficiales del gobierno en Estados Unidos la comunicación en ocasiónes es diffcil y antagonista, aunque a veces puede ser de tipo cooperativo. Pensamos que la relación en México sería similar.
Más que nada, queriamos crear un foro, donde perspectivas y opiniones diferentes podrían hallar un territorio neutral. El propósito fué de facilitar una experiencia de aprendi:zje mútua, y no de resolver conflictos de opinión.
En el transcurso de la Conferencia, hubo intercambios agudos de opinión, por un lado O.N.G. y por el otro las agencias oficiales de los Estados Unidos y México. El hecho de "intercambio franco y abierto de opinión" (como dicen los diplomáticos cuando no llegan a un acuerdo) no nos sorprendió, VIH-SIDA es un fenómeno político y emocional. Quisimos que la conferencia representara una "zona de seguridad" dónde se podría expresar lo emocional, para que, en fin los problemas concretos subyacentes se pudieran solucionar.
1-as sensibilidades se pueden detectar hasta en los documentos escritos para estas memorias, y para nosotros esto representa un signo vital muy positivo. Para poder explorar la variedad de opiniones y experiencias, hemos seleccionado las ponencias mas representativas de diferentes formas de pensamientos. Es posible que el lector encuentre que algunas de los documentos expresan opiniones muy fuertes y contrarias, y de hecho es así. En ocasiones hay expresiones y conclusiones con las cuales nosotros los organizadores de la Conferencia, no estamos de acuerdo.
Sin embargo, apoyamos el derecho de cada autor a que sea escuchado con sus propias palabras, para que los elementos humanos y emocionales que rodean la situación Bi-naciónal del VIH-SIDA se expresen mejor. Así que, adjunto se publican con el fin de facilitar la expresión de sentir y comunicación variada la cual surje de una amenaza epidemiológica que merece nuestra plena atención, como mexicanos, como latinos y como residentes del Futuro Mercado Común de America del Norte.